Malos olores en la Pobla de Vallbona: el ayuntamiento dice que está “en el tema” tras recibir tres denuncias de los vecinos en pleno confinamiento

Más de 1.000 vecinos de dos urbanizaciones están “hartos” de aguantar las molestias desde 2009

Los días de frío, típicos de finales de otoño y principios del invierno, son el mejor aliado para protegerse de los malos olores y de las impurezas que estos crean sobre el medio ambiente. Con las viviendas cerradas a cal y canto es más difícil percibir el aroma que se desprende de una fábrica en algunas zonas de la Pobla de Vallbona, donde un numeroso grupo de vecinos lucha contra el ayuntamiento -primero con la ex alcaldesa Mari Carmen Contelles, del PP y ahora con el munícipe Josep Vicent Garcia de Compromís- para que termine de una vez por todas con sus problemas.      

            Sin embargo, con la llegada de los primeros rayos de sol, preludio del esperado verano, los olores que desprende la citada fábrica –abiertamente identificada y culpable para los vecinos afectados- en la zona de Cap d’Horta vuelven a convertirse en noticia, además, en plena pandemia, con una restricción extrema en movilidad –amortiguada ahora por la desescalada- y con una paralización de muchos departamentos de la administración.

            Los vecinos afectados han elevado severos avisos y protestas en forma de llamadas a la policía local. En concreto, en tres semanas consecutivas del pasado mes de abril, estos afectados se han quejado de la presencia en el ambiente de un nauseabundo olor que paraliza sus vidas por completo, les obliga a enclaustrarse en los días de mayor calor porque el olor les impide comportarse con la tranquilidad y el optimismo que deberían tener. No obstante, deben resignarse a convivir con un problema que arranca del año 2009.  

            Es entonces cuando, bajo gobierno de la popular Mari Carmen Contelles, los vecinos de las urbanizaciones Club de Campo y Maravisa empiezan a movilizarse contra las molestias de una fábrica ubicada en el polígono Cap d’Horta, que, al parecer, emite humos tóxicos a últimas horas de la madrugada al aprovecharse de que una gran mayoría de los vecinos están en pleno sueño. En ocasiones, incluso cerradas las ventanas, los gases logran penetrar y adentrarse en algunas estancias de las viviendas. Desde entonces, decenas de quejas, denuncias, reuniones con el ayuntamiento, promesas y promesas, verificaciones por parte de los técnicos de la Generalitat. El resultado: ninguno. Podría aplicarse aquello de que la noticia es que no hay noticia. Porque continúan padeciendo los mismos problemas, lo denuncian ante el ayuntamiento y vuelta a empezar.

            Con el cambio de gobierno en el ayuntamiento (2015), estos cerca de 1.000 vecinos no han variado un ápice en sus reivindicaciones ni tampoco en sus peticiones. El camino tortuoso y farragoso de la administración choca con la voluntad de unos vecinos por disponer de una vida tranquila y saludable que, lejos de remitir, aleja cualquier episodio positivo sobre sus vidas.

            Comisión de investigación

            “Si quieres solucionar un problema, nombra un responsable; si quieres que el problema perdure, nombra una comisión”, dice un viejo axioma que algunos atribuyen a Perón y otros a Napoleón. Pues eso mismo hizo el actual gobierno en la legislatura pasada (2015-2019). Se creó una comisión de investigación sobre los malos olores y poco más se sabe. La última reunión se celebró en enero, pero no se han hechos públicas, de momento, ni las conclusiones ni los pasos seguidos. Precisamente, en el pleno de mayo volvió a salir este viejo tema con una pregunta del portavoz de Vox, Miguel Ángel Huerta, al interesarse sobre las gestiones llevadas a cabo por el ayuntamiento.

            El concejal de Medio Ambiente, Agricultura y Salud Pública, Boni Carrillo, aseguró que el ayuntamiento “está sobre el tema”, anunció que se había instado a la conselleria a realizar nuevas comprobaciones sobre el terreno y, por último, reconoció que durante estos pasados meses se han sucedido las protestas y las demandas de los vecinos. El resultado, el de siempre: buenas palabras, pero de “forment ni un gra”.  

1 Comment

  1. Hoy día 28 de mayo del 2020, a las 3 de la madrugada en la zona antigua de la Pobla de Vallbona, donde la pandemia del coronavirus se ha cobrado su tributo humano, hemos vividos una oleada de humos de hedor insoportable.

    Y como esto ya es repetitivo, yo en concreto, me he acordado de la mala sombra de los políticos nacionales, autonómicos, locales, cuyos desaciertos paga la población humana gobernada. Pues dándoselas de sabios y acertados no aciertan a gobernar con eficiencia, quedando todo cuanto dicen de pura palabrería falsa que encubre su total incompetencia.

    So. Andrés Castellano Martí.

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