La Pobla de Vallbona ordena pagos por 165.000 euros en ayudas sociales, subvenciones y gasto corriente con el informe contrario de la interventora

El equipo de gobierno desoye los informes técnicos

Facturas presentadas, expedientes administrativos, reparos de los técnicos municipales y alrededor de 165.203’12 euros pagados con los fondos municipales del Ayuntamiento de la Pobla de Vallbona. Con todos estos ingredientes se cimienta el día a día de una administración local en el que, en ocasiones, suelen chocar las directrices del engranaje administrativo y jurídico con los intentos de los políticos por gestionar los recursos. Ambos caminos no siempre convergen en el punto que les permite avanzar cómodamente. En esta ocasión, el Ayuntamiento de la Pobla de Vallbona –formado por Compromís, el PSPV, cupo y contigo- ha abonado los citados 165.203 euros a las empresas proveedoras por el gasto corriente para el funcionamiento municipal o los pagos a los usuarios del área de Servicios Sociales, entre otros. A pesar de los informes técnicos contrarios de los técnicos, el consistorio dispone de herramientas previstas en la ley que permiten esquivarlas, sin problemas, hasta hacer efectivo el pago económico total. Se trata de facturas cuyos conceptos se han ofrecido a lo largo de los últimos meses y que pasan la correspondiente fiscalización.

Uno de los más voluminosos abonados ronda los 43.764 euros correspondiente a diversos conceptos como la compra de carburante para el vehículo de protección civil, el servicio de transporte urbano, derechos de autor por la proyección de diversas películas, el alquiler de vehículos, asesoramiento jurídico, servicio de limpieza o servicio de comunicación de líneas móviles, entre otros muchos. Sin embargo, reciben el correspondiente reparo de los técnicos municipales, en este caso la interventora, al hallar que estos gastos requieren de la oportuna licitación pública y como consecuencia se echa en falta “la liberta de acceso a las licitaciones, publicidad, transparencia, no discriminación e igualdad entre licitadores y, por tanto, carecen de la cobertura contractual. Es más, la interventora municipal afirma que se incumple “el artículo 118 de la ley 9/2017 de contratos del sector público respecto de los contratos menores”. En estos casos, la discrepancia se dilucida con la intervención del alcalde.

Otros expedientes importantes son los 30.525 euros correspondientes a numerosos conceptos como los servicios de mantenimiento de jardines, pólizas de seguros de vehículos, telefonía o preparación de terrenos en parcelas municipales, entre otras muchas. En todos los casos se requiere la oportuna licitación pública de acuerdo a la naturaleza de los contratos, todo con el objetivo de garantizar la publicidad y la transparencia en el proceso. Los técnicos se escudan en la particularidad de que muchas de estas facturas engloban “necesidades recurrentes, con carácter permanente que no se han licitado”, como los 6.780’40 euros para la compra de carburante o la adquisición de diverso material. En algunos casos, echa en falta la existencia de un convenio de colaboración para justificar un pago de hasta 2.100 euros en total para un club deportivo de la localidad.
Disparidad de criterios
Las diferencias entre el poder político y los técnicos alcanzan, incluso, a las ayudas que conceden los Servicios Sociales a las personas con mayores dificultades económicas durante esta crisis sanitaria provocada por la pandemia. Es el pago de algunos expedientes administrativos como los 2.401 euros, los 490 o los 3.889 euros, en cuyos casos chocan dos visiones, diametralmente opuestas, a la hora de concebirlas y ejecutarlas. Mientras los técnicos abogan por descontar a los usuarios las deudas anteriores que arrastren en algunos casos, el equipo de gobierno, con su alcalde a la cabeza, son partidarios de que no se compensen las deudas y, por tanto, las ayudas lleguen en su totalidad a las personas usuarias que así lo hayan solicitado.

1 Comment

  1. La bondad como cualidad humana – es loable cuando estando dotada de raciocinio se traduce en un bien que soluciona problemas, cuando solo es instinto bobo carente de raciocinio y crea más problemas que soluciones finalmente se traduce en un caos que nadie soluciona.

    En la Pobla de Vallbona en ultimo hemos tenido, y aun tenemos, santos barones y utópicas hembras, cuyo empeño es solucionar los problemas de todo el mundo, asumiendo responsabilidades que les corresponden a los políticos gubernativos que si las cobran pero no las ejercen. Y tanto al ayuntamiento, y otros, en la Pobla de Vallbona pagamos impuestos que no revierten en el bien del pueblo, pero si atienden la solución de los problemas ajenos.

    Lo dicho no podría ser criticado, no lo podríamos criticar, si en la Pobla de Vallbona cayera, fluyera el Maná, y todo los naturales del pueblo fueran sobrados, en cuyo caso – quien quiera dar lo que le sobra loable sea.

    Pero en la Pobla de Vallbona no brolla el Maná por ningún lado, y una parte considerable de la población vive penurias y ruina. Y de sus bienes paga los impuestos que luego los gobernantes del ayuntamiento dedican a repartir a quien quieren; una pequeña cantidad a los naturales, y una, una gran cantidad a quienes no tienen nada que ver con nuestro pueblo. Creando un pueblo hábitat de ocupas, y peticionarios del Maná, cuya cantidad crece sin que nuestra economía los pueda atender. Cosa causa de robos y extorsiones que sufre quien en la Pobla de Vallbona ha crecido y se ve menospreciado por los políticos que lo gobiernan, que están convirtiendo la Pobla de Vallbona en un pueblo fantasma.

    So. Andrés Castellano Martí.

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