La opinión pública asesta un duro varapalo al gobierno de la Pobla de Vallbona al rechazar una reforma integral en la calle Colón

La decisión deja tocadas a las concejalías de Movilidad y Participación Ciudadana.

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El veredicto de la opinión pública de la Pobla de Vallbona acerca de la remodelación de la calle de Colón propuesta por el equipo de gobierno municipal -formado por Compromís, PSPV, Contigo y Cupo- no puede ser más demoledor. Rechazan, frontalmente, cualquier tipo de actuación que suponga menoscabar la fisonomía habitual de una de las principales arterias que conecta las conocidas Ventes –en la parte alta del casco urbano- con la zona baja, denominada en la jerga popular como Poble. La decisión de los vecinos de la localidad sobre las inversiones participativas auspiciadas desde el año 2015 con el nuevo gobierno –tras dos legislaturas de gestión del PP- supone una serie advertencia en la línea de flotación del ejecutivo local y más tras el enconado debate que hace exactamente dos semanas se produjo en la televisión local y con la movilidad como plato principal de la cena dominguera. Y, especialmente, deja tocada a la concejalía de Movilidad que gestiona Contigo y Participación Ciudadana encabezada por Compromís. A pesar de los esfuerzos finales del PSPV de desmarcarse de la actuación de la calle Colón, con un post el mismo jueves por la mañana y a pocas horas de finalizar el límite de votación, supone un punto de inflexión y un revés en la relación –siempre controvertida- entre gobernantes y gobernados. O lo que es lo mismo, es un correctivo a la senda emprendida por el ejecutivo local de convertir en zonas peatonales o con poco tránsito algunos barrios del casco urbano. Sin embargo, ya han tenido que variar y dar marcha atrás en la ordenación del tráfico, precisamente, en los alrededores de la propia calle Colón.     

Los empadronados en la Pobla de Vallbona disponían de tres escenarios en la votación a la que había convocado el ayuntamiento. Una de ellas proponía dejar la calle con el mismo aspecto que en la actualidad, otra opción pasaba por ensanchar las aceras y mantener un carril mientras que la tercera apostaba por ensanchar una de las aceras y al otro lado habilitar plazas para personas con discapacidad, carga y descarga y un parking rápido de 15 minutos para los residentes de la zona. Sin embargo, los vecinos han apoyado, mayoritariamente, dejar como está la zona, con un 47’6% de los votos -171- mientras que las otras opciones han cosechado un 30’9% de los votos -111- y un 21’4% -77-, respectivamente. La escasa participación en esta consulta de los presupuestos participativos debería hacer reflexionar a la concejalía de Participación Ciudadana sobre la necesidad de aunar mayores esfuerzos y concienciación entre los vecinos en la elaboración de la Pobla del futuro. Los 359 votos que, finalmente, se han dado cita en la consulta se antoja insuficiente para una localidad cuyo gobierno municipal apuesta fuertemente por hacer de la participación una de sus señas de identidad y, por tanto, de acompasar la acción del ejecutivo con las ansias de sus vecinos. 

Las victorias tienen muchos dueños mientras que las derrotas solo conocen la orfandad, dice un viejo axioma. Mientras que en los últimos días y semanas los miembros del equipo de gobierno han inundado las redes sociales sobre las bondades de la reforma propuesta, con el duro revés el mismo 9 d’octubre ha amanecido con un silencio absoluto, habida cuenta que han quedado desautorizados y les obligará a reformular sus planteamientos para no ver menoscabada su adhesión popular. La petición de los ciudadanos pasa por solucionar los problemas de los colectores de la parte central del casco urbano con las zonas más bajas, es decir, una versión, eminentemente, práctica, en detrimento de las políticas de movilidad impulsadas en otras ciudades donde el protagonismo de los vehículos se ha difuminado. 

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