La Covatella: suciedad, desechos y pintadas. La cruda realidad

Hierbajos, maleza y elementos impropios de un espacio protegido

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La Covatella de la Pobla de Vallbona es sinónimo de historia, de arqueología, de pasado, de introspección, de legado ancestral, de muchas anécdotas y, sobre todo, de patrimonio material para todos sus vecinos. Sin embargo, desde hace meses asistimos a un olvido que con las últimas lluvias y el temporal que hemos sufrido en la costa mediterránea han acentuado –con mucha intensidad- el olvido al que se siente sometida por parte de las autoridades municipales. 

No se trata de politizar uno de los legados más importantes en la Comunitat, sino de hacer justicia sobre una de las civilizaciones que pasaron en su momento por la antigua Hispania. El canal romano de la Covatella data del siglo II antes de Cristo, que cruza el término municipal de oeste a este, otrora uno de los canales que transportaba el agua desde la antigua Edeta hasta bien entrada la comarca del Camp de Morvedre, Saguntum. Forma parte del catálogo de bienes y espacios protegidos de la localidad como bien de relevancia local. 

Un simple paseo y visita por parte de los redactores de L’Actualitat ha servido para constatar algo que muchas voces se han hecho eco desde hace semanas. Un tramo al descubierto que el ayuntamiento restauró y rehabilitó entre los años 2010 y 2012 para dedicarlo a la difusión y promoción entre los vecinos, aunque ha sido con los escolares donde más se ha hecho por divulgar los aspectos culturales e históricos. 

Basuras y desperfectos

En el mismo recorrido han crecido hierbajos, maleza y elementos impropios de un espacio protegido. A estos ingredientes hay que añadir basuras, botellas, plásticos y latas en los alrededores, una muestra más de la desidia y del abandono de uno de los pocos espacios históricos con que cuenta actualmente la Pobla de Vallbona y que las autoridades locales deberían proteger y salvaguardar con mayor ahínco. También hay que anotar los desperfectos que los gamberros y gente sin escrúpulos han dejado en forma de firma y sello sobre la Covatella. De hecho, en la galería que une una parte con la otra de la carretera que cruza sobre la carretera –en la parte del ecoparque- han arrancado de cuajo la puerta de entrada, a pesar de que se trata de una estructura de peso y con acceso al manejo por personas de cierta fuerza y edad. 

Los grafitis y las pintadas se pueden observar desde el exterior. Si nos adentramos en la misma galería podemos contemplar más basuras, desechos y abandono galopante. Los que han visitado este espacio han demostrado poca sensibilidad hacia un monumento exponente de nuestros antepasados. La lluvia y los agentes atmosféricos han hecho mella sobre la superficie exterior del propio cauce del canal romano. Hace tiempo que los operarios municipales no han pasado por esta zona para realizar tareas de mantenimiento y limpieza sobre la Covatella. Su aspecto es la carta de presentación para cualquier visitante o turista que intente adentrarse en nuestra historia. De la rapidez y diligencia del equipo de gobierno depende, en buena parte, una resolución rápida y satisfactoria para este ejemplo de los romanos. 

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