La “cara b” del ladrillo en la Pobla de Vallbona: la antigua fábrica de Valforsa yace entre escombros, muebles abandonados y el saqueo de sus instalaciones

La antigua nave de esta empresa sufre actos de vandalismo en su interior desde hace muchos años

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Una pancarta del Ayuntamiento de la Pobla de Vallbona recibe al visitante entre escombros, trastos y enseres esparcidos por sus alrededores. El texto del consistorio es tajante y conciso: “Prohibit llançar fem i enderrocs” y advierte que infringirla está castigada en el artículo 12 de la ordenanza de limpieza viaria. Una rápida consulta de la misma recuerda que los infractores pueden ser sancionados con hasta 1.500 euros de multa. Sin embargo, parece que algunos desaprensivos no tienen ningún miedo a la coerción y continúan dejando todo tipo de despojos en este lugar. Sillones, butacas y diversos colchones amontonados confieren un matiz lúgubre a esta antigua fábrica, antaño dedicada a la fabricación de ladrillos. Su ubicación, lejos del paso de vehículos o viandantes, ayuda a disimular una degradación progresiva y firme. Una parte de los muros exteriores han sido derribados para permitir el paso de las personas que, desde el parón de la actividad, allá por principios de la pasada década, han campado a sus anchas por el interior. Durante mucho tiempo, estas instalaciones han sido el núcleo neurálgico de okupas, saqueadores y personas en búsqueda de objetos o materiales con algo de valor para venderlos en el mercado negro. Obtener dinero rápido y fácil se ha convertido durante tiempo en una de las actividades principales de sus visitantes.  

La entrada posterior se puede franquear sin ningún tipo de problema. Los muros que la salvaguardaban de cualquier intruso o mirada forastera han sido derribados por la acción de los amantes de lo ajeno. La primera vista cuando nos adentramos nos muestra la majestuosidad de la fábrica que durante años y años significó un puesto de trabajo para muchos vecinos de la Pobla de Vallbona y los pueblos de los alrededores, fruto del auge boyante de la construcción prolongada infinidad de décadas en el tiempo. El suelo es, en algunas zonas, prácticamente imperceptible a la vista, escondido bajo una amalgama de ladrillos, cascotes y todo tipo de restos de las paredes y parte de la construcción de estas instalaciones. Muchas horas y horas de especial “dedicación” para dejarlo en ese estado. Es necesario tener mucho cuidado para evitar cualquier torcedura, daño o percance físico. Fijamos la mirada arriba y observamos diversos claros en el techo. Faltan algunas placas de uralita que cubrían a esta fábrica de la lluvia o del sol. En las paredes, los grafitis e inscripciones, de colores y tamaños variados, nos recuerdan el paso de personas que un día fijaron su radio de acción en el interior. En la parte izquierda, todavía se vislumbran algunas especies de hornos o habitáculos donde los operarios de la empresa ejercían su trabajo que hoy en día forman parte de miles y miles de hogares valencianos. De sus estructuras y sus paredes. Los muros ennegrecidos atestiguan el final de una época, un tiempo dorado en la construcción. Tubos rotos y conducciones desvencijadas y forzadas, suspendidas en el aire, pueden ser el síntoma inequívoco de la huella de los visitantes que durante tanto tiempo han hecho de este lugar su centro principal de actividades. El peligro es evidente. La falta de protección del mismo -fruto del abandono- encierra la posibilidad de cualquier tipo de daño. Adultos y jóvenes, mayores y menores, la fábrica está al alcance de cualquier persona. Ningún obstáculo lo puede impedir, desgraciadamente. El olvido es total. Nadie se ocupa de su cuidado y su atención. La quiebra económica de muchas empresas, los problemas legales y económicos, la burocracia o las luchas intestinales. Tantas y tantas razones están detrás de la situación que se vive en muchos municipios por la magnitud de una acción provocada por una crisis económica que, en los albores de la década anterior, dio al traste con la época dorada del ladrillo. 

“Fàbrica de Ríos”

Sin embargo, salimos fuera de la fábrica y continuamos por el camino de tierra dura y recia y llegamos a otro tramo del mismo muro hasta alcanzar una verja metálica que, igualmente, ha sido forzada para acceder a su interior. Los hierbajos y los escombros que yacen bajo ellas son el mejor síntoma del paso del tiempo. A un lado, una especie de habitáculo de obra tiene las puertas rotas, por el suelo decenas de sacos de color blanco y todo tipo de desechos. Un cartel plastificado llama la atención. “Amb el Reconeixement a totes les dones de Benissanó que treballaren a la Fàbrica de Ríos” es el texto que se puede leer, datado en marzo del año 2018. Parte de los desechos llegan hasta el camino y obligan al paseante a esquivarlos. 

Al fondo distinguimos el hipermercado comercial que, inaugurado en los días previos al inicio del Estado de Alarma, allá por mediados del pasado mes de marzo, se construyó al lado de la antigua fábrica de Valforsa. Sin duda, un buen contraste entre lo viejo y lo nuevo. Entre lo antiguo y lo moderno. Entre el abandono y la prosperidad. Una tierra de contrastes, sin duda.  

2 Comments

  1. yo fui trabajador de mantenimiento de allí y hornero por mas de 7 años. Da una verdadera lastima ver las instalaciones así, y mas cuando las recuerdas con el cariño de cuando trabajas en un sitio por mucho tiempo. te vienen a la mente momentos y compañeros los cuales ya no los volví a ver mas. En fin, una lección de humildad, quizá vemos las cosas con mas cariño los trabajadores que aquellos directivos que nos dejaron a todos en la calle. Una lastima de instalaciones, que en su momento se valoraron por casi 20 millones de euros. un saludo y gracias por hacer esta publicacion.

  2. Cuando esta fabrica se programa se propone tomar el original Camino de Edeta a Valentia, cosa que el ayuntamiento le permite, y dicho camino queda como solar de la fabrica.

    En ultimo la fabrica quiebra, y sus solar se vende. Momento que denunciamos a la fiscalía la recuperación arqueológica del Camino de Edeta. Ocurriendo cuando la fiscalía recaba información a la diputación y al ayuntamiento que estos niegan documentalmente que tal camino exista pues no está catalogado por el ayuntamiento. Por lo que la fiscalía desestima la petición de recuperar el Camino de Edeta a Valentia.

    Y así queda el interés por recuperar la historia y la arqueología de la Pobla de Vallbona. A pesar de que en todas las conferencias de historia que promueve nuestro ayuntamiento se menciona la existencia del Camino de Edeta a Valentia.

    So. Andrés Castellano Martí.

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