Espai Jove en la Pobla de Vallbona: hierbas secas, escombros y vallas provisionales en el nuevo edificio que presenta un aspecto de abandono

Los alrededores del centro juvenil denotan falta de atención en las labores de mantenimiento

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Han pasado cinco meses desde su puesta en funcionamiento, y l’Espai Jove de la Pobla de Vallbona presenta un aspecto desolador en sus alrededores. Hierbas secas, escombros, materiales desperdigados, vallas provisionales y endebles en caso de fuertes rachas de viento y suciedad generalizada son algunos de los rasgos que a día de hoy presentan los alrededores de este espacio juvenil que se concibió para dar respuesta a las faltas de emplazamiento para los jóvenes de la localidad. 

Los meses que han transcurrido desde que se puso en marcha y los meses de confinamiento del Estado de Alarma han dejado paso a una degradación progresiva en una de las zonas más emblemáticas de la Pobla de Vallbona como es el caso de la ermita de Sant Sebastià. Desde hace años esta zona sufre un deterioro paulatino que se acrecentó desde que frente a la actual residencia privada el ayuntamiento instaló diverso material en un solar vallado de propiedad pública y que, sin embargo, a día de hoy todavía presenta deficiencias en las labores de conservación.

Pese al mal aspecto que actualmente presentan estas instalaciones públicas, destinadas a los jóvenes, ello no ha sido óbice para que en su interior se hayan llevado a cabo diversas iniciativas en cursos y programas que, lejos de ser un orgullo, denota una falta de atención palpable de los actuales dirigentes del ayuntamiento. La falta de cuidados en la misma parcela donde está ubicado l’Espai Jove es fruto de la dejadez. Una valla metálica de aspecto endeble y que se vence en algunas de sus extensiones delimita el edificio juvenil respecto de la parcela destinada al acopio de material de obras y construcción para el ayuntamiento. Esa valla, precisamente, es peligrosa por cuanto no se asegura su estructura en toda su extensión y amenaza con caídas en caso de rachas de fuerte viento. 

El nulo cuidado en jardinería se vislumbra desde metros antes de llegar al lugar por las hierbas altas y secas de color amarillento que alerta de su presencia a los visitantes. Los laterales de la estructura del edificio se jalonan de esas hierbas que confieren un aspecto de abandono y degradación a pesar de que l’Espai Jove se puso en marcha, precisamente, para atraer y captar la atención de los más jóvenes de la localidad. Además, la parte ajardinada frontal se marchita a pasos agigantados en medio del sistema de riego por goteo instalado que, lejos de alimentarlas, sucumbe ante la desidia del equipo de gobierno. 

Este abandono no solo afecta al espacio juvenil, sino que se extiende, además, a la parcela municipal que limita al oeste con el centro geriátrico en cuya parte frontal sus ocupantes solo ven materiales, escombros y abandono. Más lejos de la realidad, l’Espai Jove debería ser foco de atención por cuanto es la carta de presentación que tienen los jóvenes sobre su municipio y un aliciente, siempre, para que sus usuarios tengan una mayor conciencia sobre la importancia de mantener en buen estado los recursos públicos. 

Allá por mediados de los años 90, ya se generó una polémica política y social cuando el entonces equipo de gobierno del PP cedió mediante un convenio con una empresa privada los terrenos para la construcción de la residencia geriátrica junto a l’ermita en un área de importancia histórica y arqueológica. Sin embargo, desde hace años ha sido el ayuntamiento el que ha dado la puntilla a esta zona con la parcela “multiusos” cuyo interior ha servido para albergar cualquier tipo de residuo o material, incluso, en su momento se dejó abandonado el autobús municipal. 

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