El Síndic de Comptes alerta de los ayuntamientos como el de la Pobla de Vallbona de fiar los ingresos ordinarios a la política del “ladrillo”

L’Actualitat analiza la gestión económica local.

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El último informe de fiscalización del sector local elaborado por la Sindicatura de Comptes correspondiente al año 2018 es claro y conciso sobre la andadura que las administraciones municipales, las más cercanas y próximas a los ciudadanos, llevan a cabo en la gestión sobre los ingresos ordinarios y la financiación de los servicios públicos. 

Este organismo fiscalizador valenciano pone el acento sobre los problemas que se le pueden avecinar a las entidades locales si centran su atención en la actividad urbanística, a imagen y semejanza de los sucesos que ocurrieron entre los años 2010 y 2014, periodo en el que la crisis económica golpeó con mayor virulencia a la sociedad.   

Tras los largos y tortuosos años en los que las administraciones públicas tuvieron que apretarse el cinturón como consecuencia de la crisis económica, durante los últimos tres o cuatros años se podría deducir que los ayuntamientos han vuelto a las andadas y han vuelto a fiar buena parte de los ingresos a la coyuntura económica, en especial sobre la actividad urbanística e inmobiliaria. 

El Ayuntamiento de la Pobla de Vallbona no es una excepción en el camino y, por ello, es uno de los que está siguiendo a pies juntillas el camino emprendido por otras administraciones. El repaso de las cifras que año tras año, presupuesto tras presupuesto, elaboran servicios técnicos –bajo la supervisión de los políticos- evidencia esa coyuntura. 

De esta forma, la tasa por la licencia de obras del año 2014 estaba fijada en un total de 40.000 euros mientras que el impuesto de construcciones, instalaciones y obras (ICIO) marcaba otros 85.000 euros, es decir, unas cifras moderadas si tenemos en cuenta que durante la conocida “burbuja inmobiliaria” se podrían haber multiplicado por diez, en el mejor de los casos. 

En ese sentido, el Síndic de Comptes alerta del elevado grado de dependencia que mantienen los ayuntamientos sobre unos ingresos “no ordinarios” que dependen, en exceso, de la coyuntura del sector del ladrillo. El citado estudio afirma que los recursos, precisamente, por ICIO se dispararon hasta en un 40%, mientras que la plusvalía se quedó en un incremento del 85%. 

En el caso de la Pobla de Vallbona, los años siguientes se aceleró el nivel de previsiones en ingresos “no ordinarios”, como es el ejercicio del año 2015 y 2016 con hasta 30.000 euros en licencias de obras y otros 100.000 euros en el ICIO, una cifra que venía a confirmar que buena parte de las entradas de nuevos ingresos se fiaban otra vez al ladrillo. 

En los ejercicios de 2018 y 2019 se volvieron a incrementar estas partidas, incluso, en algunos casos se llegaron a duplicar a pesar de que las administraciones estaban avisadas de las graves consecuencias que tuvieron para muchas de ellas la vinculación de sus ingresos a conceptos que dependen en exceso de la actividad urbanística. 

De esta forma, en el año 2019 se presupuestaron 50.000 euros en la tasa por la licencia de obras mientras que en ese mismo ejercicio se fijaron en un total de 200.000 euros el impuesto de construcciones, instalaciones y obras (ICIO) de esa misma anualidad. En solo cuatro años se duplicaron estos ingresos, de los 100.000 euros del año 2015 a los 200.000 euros del 2019. 

Sin embargo, ha sido en este presupuesto, en el año 2020, cuando la tasa por la licencia de obra se ha fijado en 70.000 euros y el ICIO se ha disparado hasta alcanzar los 670.000 euros, es decir, un incremento espectacular con un 688% más respecto del periodo inicial analizado. Estas cifras son solo comparables con los años de la gran burbuja. 

Por otra parte, el informe incide también en la mejoría económica del sector local en todos los ámbitos analizados, como es el endeudamiento con los bancos de hasta un 15% -como L’Actualitat ha detallado- o el aumento de los superávits económicos del 11% y que se traducen en hasta 632 millones de euros en el ejercicio de 2018. 

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