El Mas Nou de la Pobla de Vallbona: un inmueble del Siglo XIX que sobrevive entre el abandono, la basura y la indiferencia endémicas

La masía antigua yace sin un plan de futuro fijo

Siempre se dice que el pueblo que pierde el origen pierde, también, la identidad. Y los orígenes de los pueblos están enraizados en sus inmuebles, en sus gentes y en sus costumbres como principales fundamentales de su razón de ser. En este caso, los edificios antiguos son el testimonio concluyente del paso de las diversas generaciones que han pasado por allí. En el caso de las tierras valencianas, los Mas o Masos son inmuebles singulares y que reproducen al detalle todos los aspectos que los caracterizan. Una mezcolanza de lugar de recreo y trabajo, todavía se conservan algunas masías en el término municipal de la Pobla de Valllbona que a día de hoy sobreviven entre el abandono y la indiferencia ancestral y sin una hoja de ruta marcada previamente. Su propiedad privada impide cualquier tipo de actuación de una administración pública, si bien sí se puede legislar para velar por su protección y una rehabilitación que impida, por ende, cualquier actuación que ponga en riesgo su integridad física y, por tanto, su supervivencia futura. 

En este caso, nos hallamos ante el conocido Mas Nou, ubicado en un margen de la carretera de la Pobla de Vallbona a Riba-roja de Túria. Tras dejar atrás los primeros kilómetros de la localidad, su imponente estado se erige, majestuoso y radiante, ante los visitantes. Con una extensión de cerca de 600 hectáreas, el Mas Nou es sinónimo de naturaleza, de recuerdos y de un pasado ligado a las viejas usanzas, actividades y labores que se llevaron allí desde hace casi dos siglos. Por allí han pasado diversos propietarios y dueños que han hecho del lugar su eje fundamental de una época ligada a la agricultura y la recolección. Su proximidad al río Túria ha permitido cultivar todo tipo de productos, cítricos, algarrobos, árboles frutales y olivos, entre otros. En el interior de la Masía existía todavía una almazara y una bodega, que permitía la producción de aceite de muy buena reputación. Los historiadores hablan de que, incluso, en la zona yacía una fábrica de ladrillos cuyo origen nos traslada hasta mediados del siglo XVII, una imagen de la importancia de esta masía en el ámbito de la comarca, dedicada a la actividad agrícola. 

Sin embargo, a día de hoy una simple visita o una excursión nos describe y transmite su estado de ánimo: indiferencia, abandono y muestras de basuras y escombros como uno de sus rasgos diferenciadores, desgraciadamente. Los alrededores están decorados con basuras, desechos, matorrales, hierbas secas y un buen número de elementos que ayudan a eliminar el brío y el esplendor de antaño. Las paredes denotan el paso de los años, resquebrajados por unos lados, mancillados por otros, boquetes en otra pared para acceder al interior o todo tipo de pintadas y grafitos por el paso de transeúntes. Si nos asomamos por el boquete de la parte posterior, que se cierra y se abre periódicamente en una enconada lucha entre los propietarios y los visitantes, podemos observar el montón de escombros, vigas, maderas o ladrillos que durante años y años yacen en la parte exterior de la Masía, en el patio que, a buen seguro, son testimonio de una época de la historia de los pueblos, de sus gentes, de sus actividades económicas o de sus costumbres. La protección y rehabilitación de estos edificios o inmuebles antiguos constituye no solo una cuestión de responsabilidad sino de obligación con el pasado como eje para construir el futuro.    

1 Comment

  1. SO Andrés Castellano Martí
    Tanto la masia Mas Nou como la Torre, ambas tienen la misma historia, pues las dos nacen por tener agua a un metro y medio de profundidad, que por los vestigios naturales de la Pobla esto ya debió de ser en época edetana. Debiendo ser ambos lugares caseríos tabula Colonie romanos, después visigodos, después árabes, y finalmente cristianos, de cuya época es la actual construcción. Las dos masías repiten el lagar la almazara y la bodega, con manantial en la pared de la misma. Y en las dos los tiempos modernos tienen este lugar anegado.
    En el caso del Mas Nou, por estar en el termino de la Pobla de Vallbona, nuestro ayuntamiento debiera comprar la masía, restaurarla y mostrarla tal como era. Si se pierde este vestigio de nuestra historia se habrá perdido la primera joya rural de nuestro pueblo y una de las pocas que quedan.
    So. Andrés Castellano.

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