El gobierno de la Pobla censuró en 2009 al PP por nombrar a una edil presidenta de la Junta Local Fallera y ahora lo consiente con Compromís y Contigo

Jaime Ruix es el presidente ejecutivo y Josep Vicent el presidente nato

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El cambio o la modificación del discurso político está en función del sillón que se ocupa en cada momento. Algunos de los partidos que conforman el actual gobierno de coalición de la Pobla de Vallbona ha demostrado que el doble discurso es posible y, por ello, es diferente si está en la oposición o en el equipo de gobierno y así ha ocurrido con la elección de los cargos orgánicos de la Junta Local Fallera.

Corría el año 2009 cuando el equipo de gobierno de la Pobla en aquel momento –encabezado por la alcaldesa María Carmen Contelles, del PP, con mayoría absoluta aplastante- decidió destituir al entonces presidente de la Junta Local Fallera –Pasqual Balaguer- y su sustitución por la concejala de Fiestas, Rosana Marín, del PP. Se rompía así una tendencia introducida durante el gobierno socialista que en el periodo de tiempo 2005-2007 apostó por la independencia de este órgano de gobierno de las fiestas.

Desde aquel momento ha seguido la misma tónica en los sucesivos gobiernos, más allá del color o la tendencia política. Así, en aquella legislatura 2007-2011 continuó Rosana Marín como presidenta ejecutiva del órgano de gobierno de los falleros y repitió en el cargo en la legislatura siguiente (2011-2015) cuando el Partido Popular revalidó el gobierno y, en vista de los resultados, siguió a frente de la Junta Local Fallera. 

Sin embargo, lo que parecía una situación momentánea o coyuntural no llevaba visos de cambiar en absoluto. Así, los denominados gobiernos del cambio engendrado al albor de la situación generalizada de corrupción y despilfarro del Partido Popular recogieron el testigo en la Pobla de Vallbona en el año 2015 con una coalición formada por Compromís, PSOE, Esquerra Unida y Cupo en todos los departamentos municipales. 

La fiesta de las fallas continuó con la misma filosofía. Cambio de personas, pero poco más. Fran Esteban fue nombrado en 2015 presidente ejecutivo de la Junta Local Fallera en su condición de concejal de Fiestas mientras que Josep Vicent Garcia accedió al cargo de presidente nato en su condición de alcalde de la localidad. 

Desde entonces nunca más se supo sobre el debate alrededor de la politización o despolitización de estas fiestas. Cargos políticos desempeñan cargos en determinadas entidades como la Junta Local Fallera. Ahora, incluso el edil de Fiestas, Jaime Ruix, de Contigo, es el presidente ejecutivo de la Junta Local Fallera y el alcalde continúa como presidente nato. Ni derechas ni izquierdas han dicho ni mu. 

El control férreo sobre la Junta Local Fallera es clave a la hora de diseñar políticas de participación, de pacificación o de cualquier tipo de diálogo entre los partidos. Atrás han quedado los tiempos en los que los falleros ejercían una autogestión sobre esta fiesta. Un cargo político continúa al frente de este organismo y, por tanto, un cortafuego idóneo para apaciguar las aguas que, en algún momento, se puede tonar revuelta.  

Donde el PSOE de la Pobla veía “un ánimo de control político” en la destitución de Pasqual Balaguer en 2009 como presidente de la Junta Local Fallera y en su lugar la entrada de Rosana Marín, ahora observa bajo un prisma de color rosa el nombramiento de Jaime Ruix, edil de Contigo y presidente de la Junta Local Fallera. Tranquilidad, sosiego y normalidad son los ingredientes actuales. Y la oposición no puede decir ni mu porque hicieron lo mismo y están de acuerdo en esa forma de actuar y gestionar. 

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