El Ayuntamiento de la Pobla invita a comprar en el comercio local tres semanas después de inaugurar un nuevo hipermercado en la Rascanya

El gobierno asistió en pleno a su inauguración

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Casi tres semanas después de predecirlo en L’Actualitat, el Ayuntamiento de la Pobla de Vallbona ha efectuado un llamamiento a la ciudadanía para que realice sus comprar durante el periodo de confinamiento por el decreto de Alarma puesto en marcha para luchar contra el Coronavirus y su propagación entre la población, especialmente las personas mayores y aquellas que padecen algún tipo de patología previa. 

Como bien dijimos en este foro, de nada sirve promover conductas entre los vecinos de un municipio para que se acostumbren a comprar en los establecimientos de proximidad si, por otra parte, esa misma administración concede los permisos legales para su funcionamiento, es decir, en una mano se firman decretos para la instalación de grandes hipermercados y multinacionales y, en la otra mano, se dedican a firman permisos para celebrar las ferias del comercio o la concesión de subvenciones para la asociación de comerciantes. 

La inauguración el pasado 12 de marzo de un hipermercado en la Rascanya, los días previos a la firma del decreto de Alarma, hacía presagiar un acopio incesante e indiscriminado de productos de alimentación entre la población a cuenta del periodo de confinamiento al que el Estado ha sometido a los ciudadanos para evitar nuevos contagios por la pandemia. 

Al acto oficial de inauguración asistió la corte mayor del equipo de gobierno de la Pobla de Vallbona en compañía de los directivos de la empresa privada que ha abierto este hipermercado en una zona estratégica –a mitad de camino entre la Pobla y Benissanó, en la antigua carretera C234- del término municipal y arropar de esta forma este sistema ya tradicional de compras. 

La eterna discusión entre comercio tradicional y de proximidad versus centro comerciales no es nueva. Habría que remontarse a principios de los 90 cuando en un espacio entre la Pobla de Vallbona y l’Eliana se pusieron los cimientos de un nuevo concepto comercial basado en la concentración de la oferta en un solo lugar. Desde entonces, los pequeños comercios han tenido que reinventarse y luchar por mantener su espacio entre la clientela de los pueblos, concebidos estos como la mayoría de los existentes en el Camp de Túria. 

Aprovechando el cierre de numerosos establecimientos por culpa del Estado de Alarma que ha restringido la apertura de muchas tiendas –solo se han permitido, principalmente, las dedicadas a la alimentación- y la salida indiscriminada de las personas a los grandes hipermercados, el Ayuntamiento de la Pobla de Vallbona ha hecho un nuevo llamamiento –el enésimo- a la ciudadanía para que los vecinos se dediquen a comprar en los comercios y establecimientos de su barrio. 

Sin embargo, este tipo de llamamiento llega tarde porque las costumbres de la ciudadanía y los nuevos sistemas de compra por Internet en un mundo globalizado hacen difícil una modificación en los hábitos de las personas. 

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