Corral del Pataco: de basurero a Universidad privada hasta acabar en el baúl del olvido

A la espera de un proyecto que revitalice este entorno

Corrían los primeros años del actual milenio cuando el entonces alcalde de la Pobla de Vallbona, Vicente Alba, del Partido Popular, sorprendía a la opinión pública con el anuncio de un grupo inversor de construir una Universidad privada en la zona del Corral del Pataco de la localidad. Se trataba de una extensa área de suelo rústico situada en la partida del norte del término municipal que antaño fue un antiguo vertedero de residuos sólidos urbanos (RSU) hasta que fue cerrado y clausurado por el enorme coste ambiental que suponía su funcionamiento. 

El anuncio fue acogido con enormes dosis de incredulidad y escepticismo por los partidos de la oposición, es decir, el PSOE y el único concejal del Bloc que existía en aquel momento. Los antecedentes del proyecto no invitaban al optimismo. De hecho, cabe recordar que meses antes de la llegada del proyecto a la Pobla ya se había anunciado en Llíria aunque pronto se desechó en la capital edetana por la inviabilidad del proyecto y por la falta de garantías de la propia empresa. Sin embargo, aquí en la Pobla parecía, a tenor del equipo de gobierno, que habría más suerte y finalmente el proyecto se llevaría adelante. 

A la postre, el gozo en un pozo. Nunca se llegó a iniciar ningún trámite burocrático para ejecutar la universidad. No hizo falta que pasaran muchos meses. Lo que en un principio se preveía como una fuente de ingresos para las arcas municipales se frustró con el paso de los días. No solo se enterraba un proyecto que había levantado ilusión, sino que, además, se privaba de dar uso a un terreno muy conocido para los vecinos. 

No en vano, la historia de este paraje estuvo ligada durante años a la fuerte contaminación ambiental que producía la acumulación de miles y miles de basuras procedentes de las viviendas. Montañas y montañas de residuos que emanaban humos tóxicos y un hedor insoportable eran la estampa habitual. A continuación, una escombrera en los márgenes del campo de tiro sirvió durante años para acumular los despojos procedentes de las obras al fragor de un urbanismo desaforado e ilimitado. 

Finalmente, la escombrera también fue cerrada y clausurada en 2005. Desde entonces, el Corral del Pataco yace a la espera de un proyecto que revitalice este entorno. Es el momento idóneo para que el ayuntamiento plasme, definitivamente, un plan viable y factible. 

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